Seamos sinceros, el cambio es difícil, en especial cuando se trata de cambiar los hábitos alimenticios. Comenzar una nueva dieta puede ser un cambio aterrador que conlleva mucha ansiedad.
Antes de empezar una nueva dieta, hable con su proveedor de atención médica sobre posibles dietas que podrían ser más beneficiosas. No todas las dietas son iguales, y es posible que se beneficie de un plan de alimentación en lugar de otro. El asesoramiento de su proveedor de atención médica puede ayudarlo a sentirse más seguro de que la dieta seleccionada es adecuada para usted.
No entre en pánico si al principio es complicado. El cuerpo puede tardar hasta 21 días en adaptarse a un nuevo hábito saludable. Durante este tiempo, concéntrese en desarrollar buenos hábitos y establezca algunas metas a corto y largo plazo para tener en cuenta de allí en adelante. Lleva tiempo desarrollar buenos hábitos, así que sea paciente consigo mismo.
Seguir un plan de alimentación no solo aumenta su confianza, sino que puede tener un impacto positivo en su salud a largo plazo. Una alimentación saludable puede ayudar a reducir los riesgos de afecciones graves y enfermedades como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes tipo 2.
Ya sea que esté tratando de seguir hábitos alimenticios saludables o comenzando un nuevo estilo de vida saludable, le ofrecemos tres consejos simples para ayudar a aliviar su ansiedad a lo largo del camino.
Practicar la atención plena
Una de las principales causas de la ansiedad relacionada con las dietas es hacer demasiado foco en el futuro en lugar del presente. En cambio, intente centrarse en lo que puede hacer hoy mientras realiza estos cambios un día a la vez. Esto puede hacer que comenzar una nueva dieta sea más sostenible y mucho menos abrumador.
Puede practicar una alimentación más consciente al eliminar las distracciones durante las comidas y optar por concentrarse en lo que está haciendo en el momento. Esto no solo puede ayudarlo a desarrollar una relación más saludable con la comida, sino que también puede evitar que coma en exceso. Al centrarse en sus comidas, es más probable que elija opciones más saludables y note cuándo ciertos alimentos lo hacen sentir incómodo o mal.
Comience de a poco
Si sus dietas anteriores han exigido que deje de consumir azúcar, pan, carbohidratos y más a la vez, resulta fácil ver por qué le pareció difícil ceñirse a ellas. Zambullirse sin pensarlo y renunciar a sus alimentos favoritos de repente puede ser abrumador y absolutamente deprimente.
En lugar de tomar medidas extremas el primer día, hacer cambios graduales, aunque constantes, con el tiempo puede hacer que seguir un estilo de vida saludable sea mucho más fácil. Intente planificar y programar sus comidas con anticipación para ayudarlo a adaptarse a su nuevo estilo de vida.
También puede empezar por comprar alternativas más saludables de sus alimentos y refrigerios/snacks favoritos, como optar por yogur griego en lugar de helado, y rodajas de batatas horneadas caseras para frenar sus antojos de papas fritas.
No hacerlo solo
Los retos son mucho más fáciles de enfrentar con un compañero. Si se siente abrumado al hacer un gran cambio de estilo de vida solo, pídale a un amigo o familiar que sea su compañero en la rendición de cuentas. Puede ayudarlo a mantenerse encaminado y motivarlo a seguir adelante.
O, mejor aún, invítelo a emprender el viaje de la dieta con usted. Tener a alguien con quien empatizar hará que estos cambios resulten mucho menos agotadores. También puede visitar grupos de apoyo locales para que lo ayuden a lo largo del camino.
La dieta no tiene por qué ser aterradora. Y no debe dejar que su cerebro lo convenza de que fracasará incluso antes de comenzar. Al empezar con estos consejos, comenzará con el pie derecho para perder peso.
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