¿Recuerda cuando era un adolescente estresado? ¿Le parecía que el mundo se estaba acabando por algo insignificante y sus padres le decían que necesitaba cambiar su actitud? Si no se tomó en serio su consejo en ese momento, podría ser momento de echar un vistazo a su actitud general sobre la vida. ¡Sus padres podrían haber estado en lo cierto!
Aquí le explicamos cómo cambiar su actitud puede reducir sus niveles de estrés:
EL OPTIMISMO MEJORA SU BIENESTAR GENERAL
¿Se siente absolutamente agotado y deprimido últimamente? Bueno, créalo o no, su mala actitud podría ser la culpable de por qué se siente tan mal. De hecho, las investigaciones demuestran que tener una perspectiva positiva y optimista sobre la vida mejora su salud, relaciones y confianza en sí mismo, todo lo cual reduce sus niveles de estrés y aumenta la felicidad. Y lo adivinó: una actitud negativa hace lo contrario.
UNA BUENA ACTITUD ELIMINA LAS LIMITACIONES
Cuando su cerebro está constantemente lleno de “no puedo”, ¡de inmediato pone límites a su potencial ilimitado! Esto se debe a que, cuando se dice a sí mismo que no puede, su cerebro empieza a creer que esa es la verdad, ¡incluso antes de intentarlo! Es como prepararse para el fracaso. Sin embargo, cuando se dice a sí mismo que sí puede, o que hará todo lo posible para tener éxito, se da una oportunidad justa de lograr cualquier cosa, lo que reduciría el estrés de cualquier persona.
EL PENSAMIENTO POSITIVO CAMBIA SU PERCEPCIÓN
Cuando está estresado y a ese estrés le suma una mala actitud, puede percibir incluso las tareas más simples como tediosas e imposibles de hacer, lo que puede aumentar su nivel de estrés hasta que esté por las nubes. No obstante, si cambia su actitud y practica el diálogo interno positivo (cómo se habla a sí mismo dentro de su mente) y el pensamiento positivo, puede abordar situaciones tediosas y estresantes de una manera más productiva y saludable.
Una actitud positiva puede llevarle lejos Cuando tiene una buena actitud respecto del futuro, está más dispuesto a asumir riesgos, porque sabe que incluso si fracasa o comete errores, siempre puede intentarlo de nuevo. Este tipo de mentalidad puede llevarle lejos en la vida. Pero, si es pesimista, es posible que no tome riesgos por miedo al fracaso, y si lo intenta y fracasa, podría mortificarse tanto hasta caer en la amargura, esperar lo peor y no querer volver a intentar algo nunca más.
En general, tener una perspectiva positiva de la vida es una llave fundamental para desbloquear el secreto para manejar el estrés. Sí, la vida a veces es dura. Y sí, puede ser difícil ver siempre el lado positivo. Pero ¿por qué debería complicar más las cosas con una mala actitud? Si hace todo lo posible por ser amable y paciente consigo mismo y se esfuerza por aprender a ser optimista, su vida será más manejable, tranquila y agradable.
Nota: Los conceptos aquí mencionados no sustituyen ni tratan la depresión clínica, y es posible que el consejo de esta publicación no aborde los síntomas de la depresión clínica diagnosticada.
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